3 conceptos fundamentales que debes dominar para escribir tu primera novela

1. La idea

El primer punto que debemos tener en cuenta a la hora de comenzar a escribir una historia es la idea general. Puede parecer una nimiedad ya que, si estamos leyendo esto, seguramente ya contamos una idea general sobre lo que queremos escribir, pero es importante detenerse en este punto el tiempo suficiente antes de comenzar a teclear.

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros.»

Franz Kafka

Desarrollar un concepto puede ser una ardua tarea. Necesitaremos definir un ambiente, lugares, personas, colores… Todo aquello que queremos que llegue al lector debe ser definido previamente.

IdeaPara definir la idea general que nos ronda en la cabeza deberemos investigar todo lo posible sobre nuestro concepto: recopilar información, establecer un marco, experimentar con las situaciones a las que nos puede llevar, etcétera.

Recuerda que cuanto más desarrollado tengas tu concepto, más fácil será elaborar un buen argumento.

2. El argumento

El argumento será la idea principal de obra, todo lo que acontezca en ella convergerá en el argumento.

Antes de empezar a escribir deberemos tener muy definido el argumento y orden cronológico de los acontecimientos. Cuando tengamos varias ideas definidas nos puede ayudar crear diagramas para colocarlas y no perder el hilo de la historia.

Para ello dividiremos esta fase en tres puntos:

2.1 Tipo de argumento

Argumento lineal: el orden cronológico de los hechos es respetado y no se dan saltos en el tiempo.

Argumento no lineal: da saltos en el tiempo. En este caso deberemos tener la historia muy bien atada para no incurrir en errores. Por ejemplo, si el comienzo de la historia es una escena futura y describimos a un personaje en una playa, tengamos en cuenta todos los detalles descritos de la imagen cuando volvamos a ella.

sorpresa

2.2 Estructura y giros de argumento

La estructura del argumento debe contar con una parte inicio, nudo y desenlace final. Una vez estructuradas estas partes principales del libro podemos añadir giros argumentales que harán que el lector se sorprenda y no quiera despegarse del libro.

Debemos tener cuidado en esta parte ya que, aunque son un recurso esencial para mantener la expectación, es importante que prestemos la suficiente atención. Tenemos que evitar que sean algo predecible.

2.3 Personajes

Define un esquema con los personajes y qué función tienen en la historia.

Para ayudarte puedes hacer una ficha de cada uno de ellos definiendo quién son, qué sentido tienen en la historia y sus apariciones a lo largo de la trama.

3. El conflicto

Una novela puede sustentarse de varios conflictos que necesitarán ir resolviéndose a lo largo de la historia. Lo que hará que avancemos, será la búsqueda de soluciones por parte del protagonista o los personajes.

Sin conflicto no hay trama y sin trama no hay libro.

Conflicto

Debemos tener en cuenta que el conflicto es una de las herramientas más potentes a la hora de poder mantener la tensión en el transcurso del libro, por eso es muy importante que definamos muy bien los conflictos y sus resoluciones antes de comenzar a escribir. Para ello necesitaremos estructurar bien los giros que irá dando el argumento delimitando los tiempos adecuados.

Del mismo modo, deberemos tener en cuenta que aunque fijemos varios conflictos en nuestra trama, necesitaremos uno principal. Tenemos que elegir qué tipo de conflicto queremos que lleve el mayor peso.

Aquí te dejamos los tipos de conflicto más comunes:

La persona contra sí misma

En este caso el conflicto principal procede del interior del protagonista. Llevará una lucha consigo mismo, normalmente desencadenada por deseos que se contraponen y le obligan a elegir.

La persona contra la persona

El más clásico de los conflictos. El protagonista se enfrenta directamente contra otra persona (su antagonista) que por alguna razón es un impedimento en su camino.

La persona contra la sociedad

En este caso, el principal obstáculo para que nuestro protagonista consiga sus objetivos será la propia sociedad en la que vive.

Podemos estar inmersos en una sociedad distópica con una serie de reglas y exigencias contra las que nuestro protagonista lucha de alguna manera. Un ejemplo de este caso podrían ser las novelas 1984 de George Orwel o Un mundo feliz de Aldous Huxley.

La persona contra la naturaleza o contra lo sobrenatural

En el primer caso, el protagonista se enfrenta a algún tipo de fenómeno natural o a alguna situación que escapa de su control (pérdida en un bosque, naufragio…).

En el segundo caso, el conflicto es generado por algún tipo de criatura sobrenatural (fantasmas, demonios, visiones…).

 

Esperamos que os sirva de ayuda. Si tenéis alguna duda o comentario que hacernos, podéis comentar el artículo. Estaremos encantados de recibir vuestras opiniones y consultas.

Consulta otros de nuestros consejos para escritores.

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